La mejor manera de reducir al máximo la absorción indeseables de macromoléculas alimentarias y residuos bacterianos nocivos, que pueden provocar innumerables trastornos de salud, es la corrección alimentaria.
En ocasiones puede ser necesario un aporte de nutrientes o elementos vegetales que ayuden a agilizar la higiene intestinal, favoreciendo la detoxificación de materias putrefactas y la regeneración de las mucosas. Dos magníficas ayudas que comúnmente se agrupan bajo las denominaciones de PREBIÓTICOS y PROBIÓTICOS.
PREBIÓTICOS
Están principalmente constituidos por fibras solubles, productos lacto-fermentados y fructo-oligosacáridos vegetales. Aunque no proporcionan bacterias benéficas vivas, contienen metabolitos esenciales para éstas, estimulando de manera selectiva el crecimiento y desarrollo de la actividad de la flora intestinal, respetando el ecosistema propio de cada individuo.
Fibras : regulan el tránsito intestinal. Atrapan y eliminan azúcares con índice glucémico elevado. Atrapan y eliminan numerosas sustancias tóxicas transportadas por la función secretora de la bilis.
Fermentos (lácteos o de cereales seleccionados): optimizan las actividades enzimáticas necesarias para el ecosistema intestinal. Refuerzan y agilizan la hidrólisis de las enncimas bacterianas. Favorecen la digestibilidad de la celulosa.
Inulina (Fructo-oligosacárido): permite la producción de ácidos grasos volátiles, responsables de la acidificación del colon, reforzando el efecto “barrera” contra las bacterias putrefactivas. Proporciona una fuente de energía para las células epiteliales, estimulando la renovación.
PROBIÓTICOS
Se trata de las ahora tan conocidas bifidobacterias. Las que han resultado más interesantes después de numerosas investigaciones son las siguientes: lactobacillus acidophilus, lactobacillus casei y lactobacillus rhamnosus gg. (Según las últimas investigaciones del Instituto Rosell de Canadá, esta última es particularmente ineresante por su gastrorresistencia y eficaz implantación en el medio intestinal.)
Mejora los procesos digestivos así como la asimilación de aminoácidos. Influyen favorablemente en la anatomía y fisiología digestiva, aumentando las dimensiones y la renovación celular de las microvellosidades.
Contribuyen a la síntesis de ciertas vitaminas (K, B12, B9, B5 y B2).
Inhiben gérmenes patógenos mediante la producción de ácidos orgánicos y, al disminuir el PH, limitan así su desarrollo impidiendo la colonización patógena.
Efectos anticancerosos e inmunoestimulantes, al destruir nitrosaminas cancérigenas y estimular la actividad de los macrófagos, junto con la producción de anticuerpos, especialmente IgA.